En Canadá y EE. UU. las pandillas toman ventaja en el tráfico de Fentanilo

En Canadá y EE. UU. las pandillas toman ventaja en el tráfico de Fentanilo

En los últimos años la relación entre los Estados Unidos y Canadá ha sido poco menos que “agitada”. Sin embargo, en medio de amargos intercambios y desarrollos positivos en temas de comercio, existe un enorme desafío que exige salvar vidas y proteger las fronteras de ambos países. Es urgente que Estados Unidos y Canadá trabajen juntos para enfrentar una nueva amenaza común:  el fentanilo importado ilegalmente, un asesino sin fronteras.

En esta oportunidad, Axel Preuss-Kuhne pone este complicado tema sobre la mesa, de la mano del oficial canadiense Don Bell, superintendente de la Policía de Ontario. Bell publicó en el sitio insidesources.com el artículo Gangs Are Exacerbating the Fentanyl Epidemic. Axel lo comparte a continuación.

 

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La llegada de drogas ilícitas desde China es un grave problema

El tráfico de narcóticos ilícitos desde países extranjeros, como China, representa una amenaza directa para las comunidades en Canadá y los Estados Unidos. El fentanilo, en particular, es un opioide sintético usado para unir cocaína, heroína, opioides falsificados y otros medicamentos -también falsificados-, con un efecto devastador. Sólo el año pasado, los opioides sintéticos causaron casi 30.000 muertes por sobredosis en los Estados Unidos y más de 4.000 en Canadá.

Detener el flujo de drogas ha sido una tarea difícil por varias razones. Por ejemplo, en una importante investigación en Canadá el año pasado, las autoridades descubrieron una prensa de pastillas en un laboratorio de narcóticos de Calgary capaz de producir 18.000 pastillas falsas de OxyContin por hora. Como si eso no fuera suficientemente malo, las píldoras no contenían oxicodona; estaban llenas de fentanilo, casi garantizando la sobredosis de los destinatarios finales. La sofisticación y la escala de estas operaciones son posibles a las conexiones de las pandillas con China, así como del avance de los Hells Angels, una pandilla que tanto Estados Unidos como Canadá han designado como un sindicato del crimen organizado.

 

Las pandillas y el dinero proveniente del fentanilo es una mezcla explosiva

Canadá no sólo tiene que preocuparse por la infiltración; también debe preocuparse por la amenaza a largo plazo. En el pasado, la violencia de pandillas era esporádica, menos sistémica. Históricamente, Canadá ha abordado con éxito el crimen organizado, como se ejemplifica con la estrategia desplegada sobre los Hells Angels, de principios de la década de 2000. Canadá acabó con estos criminales debido al esfuerzo concertado de las autoridades policiales. Pero ahora, con la proliferación de pandillas callejeras y las tremendas ganancias que ofrece el tráfico de fentanilo, las pandillas canadienses han regresado con fuerza y ​​están estableciendo “tiendas” para quedarse. Establecen negocios de primera línea, lavan dinero y se hacen pasar por ciudadanos que respetan la ley. Se aprovechan del país, he intentan echar raíces para difundir sus negocios ilegales, tanto en suelo canadiense como en Estados Unidos.

Para abordar esta amenaza inminente, las agencias de cumplimiento de la ley de EE. UU. y Canadá deben trabajar mucho más en equipo.

Primero, se debe aumentar la conciencia pública sobre el peligro de las drogas ilícitas. Según el Servicio de Inteligencia canadiense, estas drogas son la principal fuente de ingresos para los delincuentes organizados. En general, el crimen organizado cuesta a los canadienses 800 millones de dólares anuales.

Como señaló recientemente el Director General de Statistics Canada, Lynn Barr-Telford, los homicidios relacionados con pandillas también casi se han duplicado desde 2013. Los canadienses son por naturaleza confiados y hospitalarios, y como sociedad estos son grandes valores, y así deberían permanecer. No obstante, Canadá tiene que asumir una posición ofensiva puesto que no puede permitir el aumento de la violencia de las pandillas, impulsada por el rápido crecimiento del tráfico de opioides, fentanilo y drogas falsificadas.

Segundo, debe continuar mejorando los esfuerzos de intercambio de inteligencia y los grupos de trabajo bilaterales, ya que ahora son más importantes que nunca. A fines de 2017, la Real Policía Montada de Canadá y la Oficina Federal de Investigaciones anunciaron cargos contra nueve personas, incluido el tráfico de fentanilo. Una operación separada realizada por la Oficina de Control de Crimen Organizado de la Policía Provincial de Ontario conocida como Proyecto SILKSTONE incautó 11.500 pastillas que contenían fentanilo.

 

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Finalmente, Canadá debe reforzar sus acciones frente al aprovisionamiento de drogas por Internet. El uso de técnicas de encriptación, virtualmente imposibles de rastrear y métodos de pago criptográfico como Bitcoins, han creado un mercado negro para las ventas ilegales de fentanilo, lo cual representan una amenaza a diario para la aplicación de la ley. Ya se ha experimentado esto con la cocaína, las metanfetaminas y otras sustancias ilegales.

El atractivo del tráfico de opioides falsos ilegales y el fentanilo vía fuentes online seguirá siendo irresistible para los delincuentes, dado el incentivo financiero significativo que brinda el fentanilo importado. Canadá y Estados Unidos, deben analizar muy bien las fortalezas y debilidades del sistema. Por ejemplo, algunos expertos creen las propuestas de importación de drogas actualmente bajo consideración en los Estados Unidos, ampliaría las “lagunas legales” a través de las cuales estos delincuentes pueden infiltrarse en el suministro de drogas.