En Nicaragua las comunidades Indígenas y Negritudes buscan un lugar en el movimiento opositor

En Nicaragua las comunidades Indígenas y Negritudes buscan un lugar en el movimiento opositor

Cuando soplan vientos de cambio, o al menos cuando se están gestando, los movimientos sociales saben muy bien que es una gran oportunidad para lograr mejores posiciones, y la comunidad indígena y negra de Nicaragua no son la excepción. Ellos históricamente han padecido del abandono estatal, y temen que el movimiento opositor no los incluya en la visión de una nueva Nicaragua.

Sobre este importante tema, Axel Preuss-Kuhne comparte el trabajo del periodista Ray Downs, en su artículo Black, indigenous rights activists fight for place in Nicaragua’s opposition, publicado el 14 de noviembre de 2018 en upi.com.

 

Imagen cortesía de natacha cornaz en Flickr.com

 

El movimiento opositor a Ortega se mueve en Nicaragua y en el extranjero

A medida que la oposición contra el presidente nicaragüense Daniel Ortega aumenta sus esfuerzos organizativos entre la comunidad internacional de Nicaragua, los representantes de la costa caribeña del país están decididos a no ser excluidos. Activistas de derechos indígenas y negros luchan por un lugar en la oposición de Nicaragua.

Es un hecho que los líderes de la oposición nicaragüense han buscado apoyo internacional para sostener el movimiento contra Ortega. A principios de este año se reunieron con legisladores estadounidenses para pedir asistencia monetaria para el movimiento de oposición y sanciones económicas contra el gobierno de Nicaragua.

En noviembre de 2018, los líderes de la oposición se reunieron en Washington, D.C., con activistas residentes en Nicaragua y con miembros de la diáspora nicaragüense que se oponen al gobierno de Ortega. .

La oposición piensa que si una nación está tratando de derrotar a una dictadura, entonces necesita a toda su gente. Necesita a los que luchan dentro del país a través de la no violencia, pero también a los que están en el extranjero. Lo anterior, en el caso de Nicaragua, es más apremiante. La clase media más grande de Nicaragua vive en el extranjero. Sólo el 9 por ciento de la población dentro de Nicaragua se considera de clase media. Sin embargo, en la diáspora, particularmente en países como Costa Rica, Estados Unidos, Panamá y España, los nicaragüenses tienen un ingreso y un nivel de educación mucho más altos.

Sin embargo, otro gran desafío que enfrenta el movimiento de oposición, es tener en cuenta a los representantes nicaragüenses de la población negra e indígena. La reunión de noviembre es un ejemplo. Sólo por las quejas de activistas de Bluefields, se logró la asistencia a Washington de la comunidad caribeña.

 

Derechos territoriales

El gobierno comunal de Bluefields, explica que la principal preocupación de la comunidad es la erosión de los derechos territoriales para las poblaciones negras e indígenas de Nicaragua bajo la administración de Ortega. Si surge un nuevo gobierno, quieren que se reconozcan esos derechos.

El gobierno comunal está convencido de que tiene que exigir por sus derechos territoriales o de lo contrario seguirán siendo ignorados, puesto que ven que los gobiernos nacionales “vienen y van” y tratan al Caribe de la misma manera.

En 2003, después de perder un caso en un tribunal internacional por los derechos a la tierra, el gobierno nicaragüense creó leyes para garantizar la autonomía de la población negra e indígena del país en una gran franja de la costa del Caribe. Pero en 2014, Ortega cambió esas leyes como parte de un esfuerzo por despejar el camino para la construcción de un canal interoceánico que aún se encuentra en las etapas de planificación.

El controvertido proyecto del canal también enfrenta un desafío legal luego de que los gobiernos comunales negros e indígenas presentaron una demanda contra el gobierno en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

La comunidad caribeña tiene las mismas preocupaciones sobre los derechos humanos y las reformas democráticas que tiene el movimiento de oposición recién creado, pero también quiere que sus derechos territoriales formen parte de la discusión que se generó después de que comenzaron las protestas de abril. De no ser así, cualquier nuevo gobierno que surja de los esfuerzos de la oposición cometerá los mismos errores históricos.

La comunidad caribeña ha sufrido de discriminación estructural y racismo. Se reconocen a si mismos como personas diferentes con leyes diferentes, pero también son parte de Nicaragua.

 

Una “nueva Nicaragua”

 

Nicaragua
Imagen cortesía de J. Stephen Conn en | Flickr.com

 

Ariel Hamilton, activista de Bluefields, levanta su voz y expresa preocupación porque se construya una “nueva Nicaragua” sin tener en cuenta a las comunidades costeras.

Hamilton explica que el gobierno comunal de Bluefields contempla la posibilidad de  detener las elecciones locales en marzo de 2019, debido a la preocupación de que el gobierno enviará a los partidarios para votar por el Partido Sandinista y sobornar a los funcionarios locales, lo que le daría a Ortega una fácil victoria.

Las acusaciones de fraude electoral, soborno e intimidación son un denominador común de la política nicaragüense. Pero en la costa caribeña, donde el apoyo sandinista no es tan fuerte como en las zonas mestizas del país, esas acusaciones son particularmente fuertes. Si las elecciones se celebran en marzo, se podría dar una falsa impresión de normalidad. Se teme una “oleada de gente” votando Sandinista y Ortega lo aprovecharía para legitimar su poder.

Frente a estos problemas, el movimiento de oposición declara que hará mayores esfuerzos para involucrar a las poblaciones negras e indígenas. Dicen reconocer que la costa del Caribe ha sido históricamente excluida de los diferentes procesos de toma de decisiones en Nicaragua. Siempre han tenido que luchar por su espacio porque, históricamente, Nicaragua no ha reconocido que parte del país tiene una identidad negra y una identidad miskita.