Los sobrevivientes a la trata de personas son un eslabón en la guerra contra este delito

Los sobrevivientes a la trata de personas son un eslabón en la guerra contra este delito

La trata de personas está aumentando y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito revela que los perpetradores se enfrentan a “casi ningún riesgo” de ser castigados. Mientras la impunidad sea la regla, el problema seguirá creciendo y más personas continuarán sufriendo en manos de los traficantes.

En esta oportunidad, Axel Preuss-Kuhne trae algunas recomendaciones de la ugandesa Agnes Igoye para combatir la trata de personas. Agnes es experta en el tráfico de humanos y fundadora de un centro de ayuda para personas que han sufrido de este flagelo. Ella cree que la participación de las víctimas en los procesos que buscan detener y apresar a los traficantes es fundamental.

Las apreciaciones de Agnes se encuentran en el artículo Enlist Survivors in the Fight Against Human Trafficking, publicado el 7 de marzo de 2019 en el sitio web project-syndicate.org.

Los sobrevivientes no sólo deben ser apoyados con servicios. También deben estar facultados para ser parte de la solución

Sin duda, la mayoría de los países ahora tienen leyes contra la trata de personas, algunas con sanciones muy estrictas. En Uganda, por ejemplo, la Ley de prevención de la trata de personas de 2009 impone una sentencia de muerte por trata agravada de niños. A nivel mundial, hay 117 signatarios en el Protocolo de la ONU de Palermo sobre la trata de personas.

Pero, en todo el mundo, 21 millones de personas siguen atrapadas en la esclavitud y millones de ellas son víctimas de la trata de personas con fines de explotación laboral y sexual. Pero, como destaca el informe de la ONU, el número de condenas por trata de personas sigue siendo muy bajo.

El cambio podría provenir en parte de una fuente en gran parte sin explotar: los sobrevivientes. A través del trabajo de Agnes con víctimas de la trata de personas, incluso en el centro de rehabilitación que ella fundó, Agnes ha visto de primera mano el gran potencial que tienen los sobrevivientes para ayudar en la lucha contra la trata de personas. Es por eso que Agnes cree que los sobrevivientes no sólo deben ser apoyados con servicios; también deben estar facultados para ser parte de la solución.

Ya hay intentos de hacer precisamente esto. En la India, en 2017 se fundó una “Escuela para la Justicia”, una asociación entre Free a Girl Movement y una de las mejores escuelas de derecho de la India, para capacitar a los sobrevivientes de la trata de personas para que se conviertan en abogados. Se espera que más abogados especializados en casos de explotación sexual ayuden a aumentar las tasas de condena.

En los Estados Unidos, la Oficina del Departamento de Estado para Controlar y Combatir la Trata de Personas ha establecido un consejo asesor sobre la trata de personas, que sirve como plataforma formal para la participación de los sobrevivientes en las discusiones sobre políticas. Si bien su impacto aún no se ha hecho evidente, dar una voz a los sobrevivientes en la configuración de la política ya representa un importante paso hacia adelante.

La cooperación de los sobrevivientes en la guerra contra los traficantes puede hacer la diferencia

Pero hay otras áreas, pasadas por alto, donde los sobrevivientes pueden contribuir. En particular, podrían cooperar con la policía para ayudar a desmantelar las redes de tráfico. Después de todo, los sobrevivientes saben de primera mano cómo se recluta, coacciona, manipula y explota a las personas. Comprenden no sólo las tácticas físicas y psicológicas que usan los traficantes, sino también cómo responden las víctimas a estas tácticas.

Un sobreviviente ugandés de casi dos años de explotación sexual en el Medio Oriente una vez describió cómo los traficantes interactuaban deliberadamente con la policía frente a sus cautivos, creando la impresión de que no se podía confiar en la policía para proteger a las víctimas, desalentando así la entrega de información. Tales ideas podrían ser parte integral de las operaciones e intervenciones efectivas contra el tráfico.

Para aprovechar el conocimiento y las capacidades de los sobrevivientes en la lucha contra la trata de personas, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley necesitarían capacitar a los sobrevivientes en áreas que van desde la ley hasta las técnicas de investigación. Tales esfuerzos no sólo permitirían a los sobrevivientes ayudar a desmantelar las redes de tráfico de personas, sino que también les darían habilidades laborales transferibles.

Al mismo tiempo, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley tendrían que aprender de los sobrevivientes, trabajando con ellos para obtener información valiosa sobre el funcionamiento de las redes de tráfico. De hecho, los sobrevivientes deben recibir apoyo para llevar a cabo, como facilitadores o capacitadores remunerados, programas de capacitación para la aplicación de la ley.

Los programas que profundizan la relación entre los sobrevivientes y la aplicación de la ley contribuirán en gran medida a disipar la narrativa del miedo perpetuado por los traficantes, quienes, comprensiblemente, están ansiosos por mantener a los dos grupos separados. La confianza mutua que esto implica podría fortalecer la cooperación de los sobrevivientes en las investigaciones y el procesamiento de los traficantes, contribuyendo aún más a un aumento en las tasas de condena.

Para reforzar aún más esta conexión, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley deben participar en los programas de rehabilitación de sobrevivientes. Esto también fomentaría la mejora de las relaciones entre la aplicación de la ley y las ONG, e incluso podría conducir a una responsabilidad compartida para la rehabilitación, que actualmente recae sólo sobre las ONG.

Por supuesto, los programas específicos en los que invierte un gobierno deben ajustarse a las necesidades de ese país en particular. Aún más importante, los sobrevivientes deben estar protegidos durante este proceso, para evitar una revictimización. Esto significa asegurarse de que dan su consentimiento y que han sido rehabilitados, antes de ser puestos en la primera línea de la lucha contra la trata de personas.

Sin embargo, los sobrevivientes dispuestos y rehabilitados deben estar facultados para lograr un compromiso significativo con la aplicación de la ley. Tienen conocimientos e inteligencia que podrían resultar ser cambiantes en las operaciones de lucha contra el tráfico. Y a nadie le apasiona más desmantelar las redes de tráfico de personas que aquellos que han sido víctimas de ellas.