Sherstobitov: El asesino más famoso de las pandillas rusas. Segunda parte

Sherstobitov: El asesino más famoso de las pandillas rusas. Segunda parte

Axel Preuss-Kuhne, comparte la segunda entrega de la historia de uno de los miembros más famoso del mundo de las pandillas rusas : el Sr. Alexei Sherstobitov, más conocido como “Alexei el Soldado”.

Este relato fue escrito por Pavel Toporov y publicado el 21 de agosto de 2018 en el sitio scmp.com, con el título Last hitman standing: assassin for Russian organised crime gangs turns kills into thrills as he pens bestselling autobiography.

 

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Atención al detalle, su inmensa paciencia y su excepcional crueldad fueron el sello de “Alexei el soldado”

En las entrevistas se jacta de que fue contratado para eliminar a Boris Berezovsky. Alguna vez el hombre más rico de Rusia, el oligarca polémico buscó asilo político en Gran Bretaña, donde se quitó la vida en 2016. Sherstobitov afirma que la orden de no matar a Berezovsky llegó justo cuando estaba a punto de apretar el gatillo.

Lo que hizo especial a “Alexei el soldado” de otros asesinos rusos de la década de 1990, y le permitió permanecer en libertad durante tanto tiempo, fue su inteligencia, su atención al detalle, su inmensa paciencia y su excepcional crueldad.

Sólo los principales líderes de las pandillas sabían cómo era Sherstobitov. Asistió a las “reuniones” de la mafia solo bajo un pesado disfraz, y tenía más de una docena de pasaportes con diferentes nombres. Sherstobitov no vaciló en matar a cualquiera que lo conociera, y llevó a cabo un contrato para eliminar a su primer jefe, Gusyatinsky.

“Si no los hubiera matado, alguien más lo hubiera hecho”, dijo en una entrevista de televisión, refiriéndose a las personas que mató con quienes alguna vez tuvo cercanía.

 

Alexei el Soldado”, el asesino más famoso de las pandillas rusas, fue derrotado por el amor

Cuando los “noventa salvajes” comenzaron a relajarse, los una vez poderosos OPG fueron aplastados uno por uno por la policía rusa, y Sherstobitov supo que era hora de ponerse su último disfraz.

Cuando finalmente fue llevado ante la justicia, no fue por un brillante golpe de trabajo de detective o una bala de la suerte, sino, según cuenta la historia, por el amor a una mujer. En 1995 Sherstobitov se había enamorado de Irina, un bella mujer de 17 años. Aunque ella inicialmente rechazó sus insinuaciones, la cortejó tenazmente hasta que ella se rindió a sus pies. Sin embargo, fue un asunto ruidoso y violento, poniendo así en peligro a Irina, por lo que Sherstobitov desistió de pretenderla y desapareció.

Dos años más tarde volvió a aparecer, aparentemente sin poder mantenerse alejado de Irina por más tiempo. Descubrió, sin embargo, que su antigua amante estaba comprometida con uno de los principales líderes de la OPG rusa, Andrei Koligov. Sus pasiones se reavivaron e Irina canceló la boda. Sherstobitov la llevó con un pasaporte falso a las Islas Canarias.

Enfurecido, Koligov, una de las pocas personas que conocía la verdadera identidad de Sherstobitov, juró matarlos a los dos.

Ocho años más tarde, la pareja regresó a Rusia e Irina obedientemente siguió a su hombre al exilio rural. Sherstobitov trabajó en su negocio de enyesado mientras que Irina obtuvo trabajo como modelo para revistas y catálogos. Aunque era consciente de que Sherstobitov no siempre había estado del lado correcto de la ley, no tenía idea de que su yesero esposo fue alguna vez el asesino más temido de Rusia.

El idilio se rompió en 2005 por casualidad. Koligov, ahora encarcelado, se encontró con una fotografía de Irina modelando en una revista. En un ataque de celos, el gángster enfurecido y rencoroso dijo a las autoridades: “Búsquenla y encontrarán a Alexei el soldado”.

Encontrar a Irina fue fácil, y en 2006 Sherstobitov fue arrestado mientras visitaba a su padre en el hospital. Luego de su juicio en 2008 en Moscú, fue declarado culpable de 14 asesinatos y sentenciado a 23 años de cárcel. Irina pronto se divorció de él, pero Sherstobitov estaba lejos de haber terminado sus historias amorosas. Hace dos años se casó con Marina, una psiquiatra con apariencia de modelo.

 

Sherstobitov, un ex asesino en la cúspide de la fama

 

 

Ha forjado una carrera notable tras las rejas, convirtiéndose en una figura pública: autor prolífico, asesor en crimen organizado e incluso coach de vida.

Su ascenso a la respetabilidad comenzó en 2014 cuando escribió el primer volumen de su autobiografía, que se convirtió en un best seller de manera inmediata. Ahora Sherstobitov tiene su propia página de Facebook, donde cuenta historias memorables sobre superación personal, como “la vida se trata de ser derribado siete veces y levantarse ocho veces”. Comparte fotografías de él con el uniforme de la prisión y una sonrisa en su rostro.

La victoria del equipo de fútbol ruso sobre España en la reciente Copa del Mundo también está allí, en redes sociales, con los hashtags “escritor”, “alexeithesoldier” y “worldcupquarterfinal” en ruso.

Sherstobitov también tiene un sitio web personal donde promueve sus libros y canciones, y ofrece consejos de “la leyenda del inframundo criminal” para aquellos que “se encuentran en una situación existencial desafiante”.

La atención que los medios estatales rusos prodigan a Sherstobitov es notable. Su boda de 2016 entre rejas fue cubierta por la televisión estatal. El asesino “arrepentido” y su novia posaron para sus fotos de bodas en trajes de gangsters de la época de la prohibición de los Estados Unidos.

Pero a pesar de su condena por más de una docena de asesinatos, no se le quitó la condecoración por “valentía” que obtuvo como oficial del ejército soviético por aprehender a un criminal peligroso mientras servía con tropas del Ministerio del Interior. También es notable como los medios rusos buscan “opinión profesional” del asesino convicto.

En 2014, tras el asesinato del político de la oposición Alexei Nemtsov, gazeta.ru, uno de los principales portales de noticias online de Rusia, publicó la larga y técnica “evaluación profesional” de Sherstobitov.

Asesinato, sin embargo, no es una palabra que le gusta usar a Sherstobitov. Él prefiere la palabra “liquidación”.